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Requiem

En la clínica Cristo Rey en Cali, actualmente han sido confirmados, mediante prueba diagnóstica, 8 casos de personal de salud contagiado con COVID-19. En un contexto donde, en menos de una semana han muerto 5 trabajadores del área de la salud (cuatro médicos y un conductor de ambulancia) por el nuevo coronavirus, urge poner la lupa sobre las medidas tomadas por las instituciones médicas, la protección a sus trabajadores y pacientes, y la responsabilidad social para tratar focos de contagio en la segunda ciudad con más casos registrados a nivel nacional.

Al respecto realicé una entrevista a una fuente reservada, la cual transcribo en este artículo. La reserva de la fuente se debe al temor a las represalias que pueden tener las fuentes, por contravenir un lineamiento de la Asociación Colombiana del Hospitales y Clínicas (ACHC), en la circular ACHC 016 – Marzo 6 de 2020,  el cual establece que “la información hacia la opinión pública sobre casos sospechosos y confirmados la hará directamente el Ministerio de Salud. Las IPS deben evitar difundir comunicados sobre casos confirmados o sospechosos”. Considero que dicho lineamiento ejerce una censura velada sobre información de interés público y por tanto sería inconstitucional.

¿Cuáles son las medidas que ha tomado la clínica para la prevención [del COVID-19]?

El 18 de marzo nos dieron un tapabocas N95 que nos debía durar un mes. Estamos esperando a ver si el 18 de abril nos renuevan el tapabocas.

Además del tapabocas que debía durar un mes, ¿qué otras medidas han tomado en la clínica para prevenir los contagios?

Nos enviaron a aislamiento después de que se dieron cuenta que la enfermera jefe había dado positivo para COVID. La cuestión es que la jefe tenía síntomas desde el 14 (de marzo) y los tapabocas los dieron el 18 (de marzo). También se adecuó un piso exclusivo para pacientes con diagnóstico de COVID que requirieran UCI u hospitalización, y un servicio para pacientes con síntomas respiratorios. La verdad desconozco si al personal que está en esas áreas les están dando los implementos EPP (Elementos de Protección Personal).

¿Cuál es la hipótesis de contagio?

Aparentemente la jefe se contagió por fuera. Para esa época no se habían recibido pacientes respiratorios.

¿Y los demás se contagiaron a partir del nexo con la jefe?

Sí, ella estaba muy sintomática e iba a trabajar así. A ellas les ponen mucho problema para faltar.

¿En qué fecha diagnosticaron a las 8 personas contagiadas?

La primera semana de abril más o menos.

El aislamiento al que les mandaron tras los diagnósticos ¿fue a todo el personal o solo a los diagnosticados?

A los que presentaban algún síntoma respiratorio en el momento y que cumplían con el criterio de contacto estrecho.

¿En qué fecha les mandaron el aislamiento?

El 25 de marzo [11 días después de que la enfermera jefe empezara a presentar síntomas].

¿Cuántos días habían pasado desde los diagnósticos hasta cuando decidieron aislarles?

No han querido decir bien cuando fue la fecha en que se dio el resultado de la jefe. A nosotros nos informaron el 24 a las 11 de la noche, y el 25 ya no volvimos por el aislamiento.

¿El aislamiento fue en casa?

Sí.

¿Las personas contagiadas de qué áreas eran?

Cirugía

¿Todos y todas?

Todos, incluyendo a la jefe, que fue la primera.

¿Esta área fue cerrada, suspendida o clausurada temporalmente?

Sólo quedó un quirófano, máximo dos, por la falta de personal que estaba en aislamiento.

¿Y esto se debió a la falta de personal o fue un cierre total por la situación de riesgo? Me refiero a si el área como tal paró su funcionamiento totalmente, o quedaron algunos trabajadores ahí ejerciendo sus labores.

Quedaron trabajadores ejerciendo su labor. La clínica es de trauma, cirugía es uno de los servicios que más dinero le proporciona, no iban a parar del todo.

¿Y estaban dotados de equipos de protección personal de acuerdo a los lineamientos de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) [1]?

Sólo el tapabocas y guantes para procedimientos y contacto con los pacientes.

¿Máscara de acrílico les dieron?

Hay dos en cada quirófano

¿Dos máscaras para cuantos trabajadores por quirófano?

En cada quirófano hay 5 personas, pero al ingresar a trabajar nos dan a cada uno unas monogafas que debemos devolver al acabarse el contrato o renunciar.

Además de eso, ¿les dan trajes desechables?

A nosotros no.

¿Se han confirmado más casos de personal de salud contagiado, o de particulares contagiados, desde el aislamiento?

No

De los contagiados en aislamiento ¿hay alguien en UCI?

Ninguno

¿La clínica ha emitido algún comunicado al respecto?

No, ninguno.

¿Esta clínica atiende particulares?

No, sólo urgencias.

Me comuniqué con la Clínica Cristo Rey, y confirmé que el área de Urgencias estuvo funcionando sin interrupción durante toda la cuarentena. Esto contrasta con el anuncio de cierre temporal de la UCI del Centro Policlínico del Olaya por brote de COVID-19, hecho por la  Secretaría Distrital de Salud (Bogotá), desde el 12 de abril, tras detectar un brote activo y cadena de transmisión del COVID-19 en profesionales de la salud de esa institución médica.

El 15 de abril, mientras escribía esta nota, fui informado del caso de un auditor médico quien se habría contagiado de COVID-19 junto a una auxiliar de enfermería, tras haber asistido a una entrevista laboral en la clínica Santa Sofía, Buenaventura. El auditor médico se encuentra en la UCI de la Fundación Valle del Lili, y su madre, también contagiada, se encuentra en otra UCI en Buenaventura.

El mismo 15 de abril, el Ministerio de Salud informó acerca de la muerte de 2 médicos en la ciudad de Cali, debido a COVID-19: “Lamentamos informar el fallecimiento, a causa de coronavirus, de dos médicos en la ciudadde Cali. Quienes mueren luchando por la vida de otros merecen todo el reconocimiento. Expresamos nuestras condolencias a sus familias y personas cercanas”. Los médicos fallecidos, a quienes hace referencia el comunicado, son Oscar González de Comfenalco, y Jesús Antonio Cabrales del Hospital Mario Correa.

A la luz de las muertes del personal de salud, los lamentos suenan vacíos, teniendo en cuenta el contexto en el que ocurren estos graves hechos. Ya Noticias UNO había informado, en la nota “Asociaciones médicas denuncian amenazas de despido por expresar opiniones diferentes a la oficial”, que del personal de salud en Colombia, “el 93 % no tiene trajes de bioprotección, el 89% no tiene escudo facial y el 88% no tiene tapabocas”.

Por varios medios intenté comunicarme con la Secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres, para preguntarle en qué ha consistido la vigilancia y supervisión de las medidas de protección de los trabajadores de la salud en la Clínica Cristo Rey, Comfenalco, Hospital Mario Correa y en general en los centros de salud de la ciudad. También quería saber qué porcentaje o cuántos de los casos de contagiados en Cali corresponden a personal de salud; cuántas y cuáles áreas de las clínicas que han sido foco de contagio han sido suspendidas temporalmente; pero hasta la publicación de esta nota no obtuve respuesta.


En Cartagena, Zarzal y otras ciudades del país, se vienen presentando renuncias masivas de médicos, por no contar con elementos de protección para disminuir el riesgo de contagio de coronavirus.

En el marco de estas luchas por las condiciones necesarias para enfrentar la pandemia del coronavirus, más de 200 clínicas (con cerca de 2.000 UCI) agrupadas en UNips, se opusieron a asumir la responsabilidad que les trasladó el Gobierno de dotar de elementos de protección al personal de salud, dada la crisis económica que afrontan. Según una nota que realizó Noticias RCN al respecto, “muchas de las instituciones están con menos del 30% de ocupación y las EPS les deben millonarias cifras que dicen no les permite atender la emergencia. Asegura que no pueden aceptar la responsabilidad de dotar de elementos de protección al personal de salud. Según estas instituciones, no han recibido un peso de los desembolsos anunciados por el Gobierno y con las bajas ocupaciones que tienen en estos momentos por culpa de la pandemia, no tienen recursos para atenderla”.

Requiescat in pace Sistema de Salud colombiano. Nuestros gobernantes no han soñado con un sistema de salud como el de Inglaterra, Canadá, o Cuba. Desde la creación de la Ley 100, han soñado con la réplica del modelo neoliberal de la salud de los Estados Unidos, epicentro de la pandemia que a la fecha tiene registrados 619.607 personas contagiadas de Covid-19, de las cuales 27.760 han muerto.





[1] Ver “Consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por SARS-CoV-2/COVID 19 en establecimientos de atención de la salud. Recomendaciones basadas en consenso de expertos e informadas en la evidencia”. Publicado en: 





La Asociación de Familiares de los Presos de las cárceles del Suroccidente Colombiano se pronuncian por la preocupante situación que viven sus seres queridos; responsabilizan al Gobierno colombiano de las muertes que han ocurrido y las que puedan ocurrir en el contexto de la propagación del Covid 19 y advierten que no se quedarán en sus casas mientras sus familiares mueren en prisión. 

A continuación, reproducimos el comunicado de la Asociación de Familiares de los Presos del Suroccidente Colombiano (AFAPRESUC).

La asociación de familiares de los presos del Suroccidente Colombiano AFAPRESUC a través de ésta carta abierta dirigida al Presidente de la República y demás entes, tanto de justicia como de control comunica al mundo lo siguiente:

Primero: Que desde ya hacemos responsable al Estado Colombiano representado por el gobierno nacional y su institucionalidad por la muerte de todos los presos de Colombia ocurridas desde el 21 de marzo hacía acá, donde muchos de ellos murieron masacrados por el INPEC y los otros han muerto por el COVID 19 en las cárceles la modelo de Bogotá y Villavicencio respectivamente.

Segundo: que hacemos responsable al gobierno del Presidente Iván Duque y a todo su gabinete, al director general del INPEC, al Fiscal General de la Nación y a la Ministra de Justicia por si alguno de nuestros familiares recluidos en las cárceles de Colombia llegase a ser contaminado o muerto por el Coronavirus. Sepan que ustedes cargarán con el peso de sus muertes por no evitarlas a tiempo tomando las medidas y protocolos que impidieran el contagio.
Tercero: Que de continuar extendiéndose a otras cárceles del país el contagio del COVID 19 sin que el Presidente de la República, la señora ministra de justicia y los entes de control garanticen la salud y la vida a nuestros familiares presos, nosotros como familiares vamos a romper la cuarentena para en una sola voz de protesta tomarnos las cárceles en busca de nuestros seres queridos porque no los vamos a dejar morir allá bajo la mirada indolente de ustedes y la represión del INPEC.

Cuarto: Invitamos al cuerpo de custodia y vigilancia del INPEC a sumarse a nuestra justa causa por el derecho a la vida, porque ayudar a nuestros familiares presos es ayudarse ustedes mismos y ayudar a sus propias familias, porque el COVID 19 no está mirando si es pobre o es rico, o si es preso o es guardián, a todos ataca por igual; entiendan que ustedes son la correa transmisora del virus a la cárcel; y miren que ustedes están trabajando al servicio del Estado y ni implementos de bioseguridad les tienen garantizado.

Quinto: Hacemos un llamado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH para que exija al gobierno nacional la excarcelación por razones humanitarias a toda la población reclusa que cumple con los requisitos y que ante tal crisis sanitaria y por ley se les debe conceder la prisión domiciliaria.

Sexto: Exigimos la expedición del decreto de excarcelación YA; y, que para los demás presos que no son beneficiados de dicha excarcelación, se les conceda una rebaja de penas de un 20% sin ninguna exclusión. De esta forma, muchos de nuestros familiares que ya llevan años en la cárcel podrían aliviar sus penas o recuperar su libertad.

Finalmente convocamos a todos los familiares de los presos de Colombia a que rompamos el silencio, a que nos pronunciemos, a que denunciemos y que si nos toca romper la cuarentena en algún momento para tomarnos las cárceles en busca de nuestros familiares presos lo hagamos, porque no podemos dejar que se nos sigan muriendo en prisión.

" La libertad y la vida de ellos, también es nuestra libertad".


Asociación de Familiares de los Presos del Suroccidente Colombiano

Carta abierta dirigida a:
CARTA ABIERTA
Señores:
Iván Duque Márquez
Presidente.
Ministerio de justicia y del Derecho.
Fiscal General de la Nación.
Procurador General de la Nación.
Defensor Nacional del Pueblo.
Director General del INPEC.
E.S.D


El 23 de marzo de 2020, mediante el decreto 464 el Gobierno colombiano declaró como “servicios públicos esenciales” los servicios de telecomunicaciones y televisión. Sin embargo, el decreto solo estableció reglas para los planes de telefonía móvil prepago y pospago, dejando excluido los servicios de internet, telefonía y televisión residencial.

Al percatarse de ello, Alexander Escobar, periodista de REMAP, elevó consultas buscando proteger la prestación de estos servicios esenciales en tiempos de cuarentena, preguntando si su prestación en las residencias podía suspenderse cuando un usuario presentara retraso en el pago de las facturas.

Una de las primeras instituciones del Estado en responder fue la Defensoría del Pueblo del Valle del Cauca, organismo que, por su respuesta, deja claro que no hay protección alguna en medio de esta crisis y tragedia que afronta el pueblo colombiano durante su confinamiento.

Explica la Defensoría del Pueblo que, “según informan los operadores, pueden los operadores por ahora suspender el servicio”, agregando que esto sucederá hasta que “no se pronuncie el Gobierno mediante Decreto y les den otras directrices”.


“Según la respuesta de este organismo, estamos gobernados por estas transnacionales, pues son las que son consultadas y las que deciden sobre nuestros destinos en tiempos donde la sociedad colombiana sobrevive a una pandemia, en medio de un confinamiento sin garantías donde el lucro se antepone a la vida. Si un servicio público es declarado como esencial no puede ser cortado. Esto no tiene presentación y debe indignar a todo el pueblo colombiano”, declaró Alexander Escobar frente a la respuesta.

La consulta también fue elevada al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y a la Presidencia de la República. Dentro de pocos días se espera respuesta.

Redacción REMAP



La Coalición por el talento humano en salud rechazó el decreto 538 de 2020 que obliga al personal disponible del sector de la salud atender la pandemia sin los implementos necesarios para evitar su contagio, poniendo en riesgo su vida y, por ende, generando el colapso del precario sistema de salud colombiano, el cual se quedaría sin personal saludable para atender la emergencia.

“Durante el término la emergencia sanitaria declarada por el Ministerio de Salud y Protección Social, con ocasión la del Coronavirus COVID-19, todo el talento humano en salud en ejercicio o formación, estará preparado y disponible y podrá ser llamado a prestar sus servicios, reforzar y apoyar a los prestadores de salud del. El acatamiento a este llamado será obligatorio”, mandata el decreto.

A la fecha un médico, un anestesiólogo y contutor de ambulancia ya han muerto a causa de la pandemia en cumplimiento de su deber. Por ello la Coalición, integrada por 35 organizaciones del sector de la salud, rechaza el decreto y denuncia que “ninguna norma nos puede obligar a actos temerarios y acciones suicidas frente a una pandemia que ya ha dejado miles de pérdidas humanas en el mundo, máxime cuando usted como presidente de la nación no garantiza al personal de la salud los EPP (Elementos de Protección Personal)”. Ver documento

Los trabajadores y trabajadoras de la salud además recuerdan que trabajan con entrega y vocación solidaria en cumplimiento de su deber, sin embargo, aclara que en estas condiciones “al país no le va a servir una larga lista de personal de salud muerto y sin poder detener la pandemia”.

También denuncian que no existen garantías para ser contratados ni asignación de salarios dignos con el ajuste correspondiente, y que en todo el territorio nacional son varios los meses que les adeudan a trabajadores y trabajadoras de este sector.

En contraste a lo anterior, mientras el sistema de salud es desatendido, el Gobierno privilegia la guerra por encima de la salud del pueblo colombiano, al comprobarse que 7.900 millones de pesos fueron destinados a la compra de cinco tanquetas, con blindaje nivel III, para el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) en medio de la pandemia.   

Por estas razones, la Coalición termina su denuncia responsabilizando al Gobierno por no proteger la vida de quienes integran el sector de la salud, personal que se ha visto obligado a recurrir al uso de bolsas de basura para protegerse, al no contar con los implementos necesarios.

“Finamente, con todo respeto, hacemos responsable al Gobierno Nacional, en cabeza de usted señor presidente, por la vida y salud de todos los trabajadores”, concluye el documento.

Redacción REMAP


Realidades surgieron a los ojos de quienes no las percibían de forma cruda. La cercanía a la muerte trajo imágenes de las sobras que la infamia vomita al sistema de salud. Sin embargo, el sistema de salud siempre ha estado así, sin salud, sobreviviendo. Solo que ahora las realidades han golpeado porque la individualidad capitalista, sobrevivir y pagar deudas sin importar nuestro entorno, se derrumbó.

El egoísmo colapsa cuando quienes creían garantizado un sueldo, o la posibilidad del rebusque precario, no tienen qué comer, ocasionando que el espejismo de los estratos sociales se derrumbe.

Estar encerrado en cuarentena es un privilegio, o una fortuna para quienes tienen empleos con la rama estatal, única en capacidad de garantizar trabajo remunerado de forma masiva durante los seis meses que durará la crisis de este brote, mientras aguardamos que Rusia, según sus cálculos, tenga lista una vacuna en octubre.

Pero hablar del colapso del egoísmo y derrumbe de la individualidad capitalista, no implica su desaparición. Esos mismos métodos del segregacionismo económico y social serán ahora empleados para sobrevivir, pues lo urgente es conseguir comida para no morir de hambre, eso es lo que importa, no existe ninguna otra prioridad: sobrevivir como familia o como individuo.

Esto sucede mientras análisis y vdeoforos en Facebook Live se programan para tratar de distraernos, no perder rutinas de discusión e intercambio de ideas sobre ésta y otras crisis de fondo, para recordar al mundo nuestras líneas ideológicas que comprueban el fracaso y horrores del capitalismo, pero todo, al fin y al cabo, con la imposibilidad de detener el hambre, porque hasta estar concentrado en Facebook Live, con la angustia en tu cabeza de cómo conseguirás comida para tu familia, ahora es un privilegio.

Si no hemos sido capaces de derrotar al sistema en las calles, es claro que durante el confinamiento esto no será posible. Suena absurdo que algo tan obvio, y que sabemos, deba recordarse. Pese a ello, debe hacerse para entender que la prioridad en estos momentos no es si nacionalizaremos la banca privada durante la crisis y recuperaremos los servicios públicos y el sistema de salud, algo que no pasará porque nuestra correlación de fuerzas ya demostró que no está en capacidad de hacerlo, y porque la Fuerza Pública está con sueldo y paga por el Estado para contener cualquier posibilidad menguada de inconformidad.

Ahora la prioridad es no dejar morir de hambre a la gente, gestionar comida de forma solidaria, algo que no requiere de claridades ideológicas sino del corazón y el sentir humano, pues es claro que renta básica, decretada por el Estado, no vamos a tener durante esta crisis. Y fundamental buscar el congelamiento del pago de servicios públicos sin distingo de estrato, o por lo menos su prórroga de pago no por 36 meses, sino por 72. Establecer metas puntuales y precisas para garantizar la supervivencia.


Los golpes sarán duros para el movimiento social, integrado por un porcentaje muy bajo de personas con capacidad económica para sobrellavar el confinamiento y posteriores efectos de la crisis. Pero el espectro que se abrirá para la lucha es amplio.

Es cierto que el individualismo y egoísmo que la peste capitalista dejó en el alma de las personas –parafraseando a Camus–, quedará desnuda y no desaparecerá y seguirá con sus horrores; sin embargo, la cercanía a la muerte, a la situación de pobreza compartida, la solidaridad para sobrellevar la crisis, también generará sensibilidades en gran parte de la población que, por lo menos, sabrá la importancia de defender lo público.

No es ni será fácil, habrá que conseguir comida y sobrevivir a un sistema y una pandemia que mata. No obstante, ese ha sido nuestro oficio: sobrevivir a la adversidad teniendo todas las posibilidades en contra. Mucha fuerza y nos volveremos a ver en las calles.

Por: Alexander Escobar




El mundo vive tiempos difíciles, nos enfrentamos a una pandemia mundial, escenario desconocido en el mundo contemporáneo. Ante la falta de respuestas sobre cómo afrontarlo y su expansión rápida por todos los continentes, la única opción planteada es el aislamiento social, millones de personas encerradas en sus casas como única medida de protección conocida frente a este enemigo invisible.

En Colombia avanza la tercera semana de este “aislamiento social preventivo”, medida importante para evitar la propagación del virus conocido como “Covid 19”. Sin embargo, para millones de personas en el país, el encierro preventivo no es una opción: los trabajadores informales, desempleados, contratistas por prestación de servicios, deben rebuscarse día a día el dinero para alimentarse, pagar servicios, alquiler, deudas, estudio de sus hijos, etc. Mientras las medidas del gobierno nacional son ineficientes o inexistentes, exigirle a la gente que se quede en casa cuando la comida escasea, y las deudas apremian, es bastante difícil.

Este panorama, no obstante, ha permitido reconocer todo el potencial solidario y creativo que aflora en las personas y que se ha puesto al servicio de los más necesitados. Los vecinos en todo el territorio nacional se organizan para ayudar; estudiantes y profesionales crean redes de ayuda y los artistas se lanzan al ciberespacio para hacer más llevadero el paso de los días.

En la ciudad de Cali, ciudad con gran cantidad de población vulnerable, el día de hoy pudimos ser testigos de todo ese potencial solidario que surge en momentos como estos. En el sector de Siloé un grupo de hombres y mujeres en proceso de reincorporación, integrantes de la Cooperativa Multiactiva Rescatando Ilusiones para la Paz (Coopripaz), en articulación con la alcaldía de Cali y la Vicaría para la Paz y la Reconciliación de la Arquidiócesis de Cali, se reunieron para llevar mercados a las familias más necesitadas de este sector.
A pesar que este “encierro social preventivo” afecta fuertemente a las personas en proceso de reincorporación, quienes en su mayoría viven del diario o de los pocos aportes que reciben en el marco del proceso de paz, los integrantes de Coopripaz decidieron apoyar esta importante labor.
“Entendemos que es en el trabajo colectivo y en la solidaridad donde construimos escenarios de paz y reconciliación, y en estos momentos en que más nos necesitamos es cuando más debemos fortalecer esos lazos solidarios que tantos años de lucha y trabajo organizado nos han enseñado”, explica Leonardo, represente legal de Coopripaz.


A las 3 de la mañana comenzó la entrega de mercados. De acuerdo a un mapeo que se había realizado previamente, se escogió este horario precisamente para evitar las aglomeraciones: así, casa por casa, se fueron entregando estas ayudas que permitirán mitigar un poco la difícil situación que enfrentan las familias de sectores vulnerables, como los de la comuna 20, en la ciudad de Cali.

Esta entrega de ayudas la vienen desarrollando la alcaldía de Cali  y la Vicaria para la Paz y la Reconciliación de la Arquidiócesis de Cali desde hace varios días, en un proceso de mapeo y entrega de mercados a los sectores más vulnerables de la ciudad.

“En Cali existen unos anillos de pobreza y de población vulnerable bastante grandes. Frente a esto la alcaldía de Cali toma la decisión de entregar un mercado para apoyar el proceso de seguridad alimentaria, priorizando las personas que se encuentran en situación vulnerable y que no reciben ninguna ayuda por parte del Estado; allí se comienzan a buscar actores reconocidos en los territorios que puedan servir de puente y ayudar a la entrega de estos mercados. Es así como se llega a Cooopripaz como un actor reconocido en la comuna 20”, explica Martha Claudia Arias de la secretaría de Paz y Cultura Ciudadana de la alcaldía de Cali.



Coopripaz viene desarrollando un importante trabajo social y comunitario en la comuna 20, realizando actividades desde la cultura, la comunicación, el arte y el deporte. “Para nosotros este es un trabajo muy importante en el proceso de reincorporación integral que estamos llevando a cabo, es la forma de trabajar junto a la comunidad, de construir paz en colectivo”, dice Luz Edith, presidenta de la cooperativa.

Estos procesos son muestra de la solidaridad que surge en tiempos de crisis mundial. Para muchas de estas familias será la única forma de mitigar un poco el hambre y las necesidades a las que se enfrentan; estas experiencias se replican en barrios y comunas de diferentes ciudades del país, una muestra de que a pesar de las dificultades aún queda esperanza y fuerza para construir.

Redacción: Remap.





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